¿Te acordás de las torres en el inicio de la PS2? No eran aleatorias y escondían este secreto

19/05/2026·Millennials.ar
¿Te acordás de las torres en el inicio de la PS2? No eran aleatorias y escondían este secreto

¿Quién no se acuerda de ese sonido cósmico y esas misteriosas torres grises que aparecían al encender la PlayStation 2? Durante años, la gran mayoría de nosotros pensó que esa especie de ciudad futurista en 3D que se formaba en la pantalla de inicio era un simple diseño aleatorio o estético de Sony. Pero la realidad es que esa pantalla te estaba "espiando" y mostraba información muy real sobre tu vida como jugador.

Resulta que esas torres no estaban ahí por arte de magia: representaban directamente los datos guardados en tu Memory Card. Cada bloque correspondía a un archivo de guardado de un juego diferente. Cuanto más jugabas a un título y más espacio ocupaba su partida guardada, más alta se volvía su respectiva torre. Si tenías la tarjeta de memoria llena de partidas de tus juegos favoritos, tu pantalla de inicio se convertía en una enorme metrópolis llena de rascacielos. Si la ponías en marcha sin ninguna Memory Card conectada, la pantalla se veía completamente vacía y desierta.

Pero los secretos del inicio de la PS2 no terminaban ahí. El sonido de fondo también reaccionaba a lo que pasaba dentro de la consola. El mítico "viento" inicial se generaba de forma orgánica según los archivos guardados, pero el verdadero terror de los millennials ocurría cuando la consola fallaba. Si la lente no lograba leer el juego, ese ambiente calmo se transformaba de golpe en un sonido industrial, pesado y oscuro, acompañado por una pantalla roja que decía "Por favor, inserte un disco de formato PlayStation o PlayStation 2". Un sonido que, sin dudas, nos pegó el susto de nuestras vidas a más de uno.

Sony diseñó todo un ecosistema visual y sonoro que cambiaba dinámicamente según nuestra propia experiencia de juego, regalándonos uno de los inicios más icónicos, misteriosos y nostálgicos de la historia de los videojuegos.

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