Netflix: el gigante del streaming que empezó con un correo y un DVD

La plataforma de streaming que hoy domina el consumo audiovisual a nivel global tiene un origen mucho más analógico de lo que recordamos. Aunque hoy asociamos el nombre Netflix a maratones de series en alta definición y algoritmos de recomendación, la empresa nació originalmente en 1997 como un servicio dedicado exclusivamente al alquiler de películas en formato DVD a través de Internet.
Para quienes crecimos recorriendo los pasillos de los videoclubes del barrio, esta noticia nos devuelve directo a la era en la que el cine en casa dependía de un soporte físico y de la espera del correo. Lejos de la inmediatez de la fibra óptica, el modelo de negocio de la compañía en sus inicios permitía a los usuarios recibir los títulos en sus domicilios mediante un sistema de envíos postales, consolidándose como una opción innovadora en aquel momento de transición tecnológica.
Este servicio primigenio sentó las bases de lo que más tarde se transformaría en una revolución absoluta para la industria del entretenimiento. Si bien hoy el streaming es nuestra forma cotidiana de ver contenidos, conocer este antecedente nos recuerda cómo una firma nacida al calor de la expansión de la red de finales de los noventa supo adaptarse y transformar por completo nuestros hábitos de consumo frente a la pantalla.