La nueva película de Street Fighter apuesta a la nostalgia con secuencias en animación 2D

La próxima adaptación cinematográfica de Street Fighter, fruto de la alianza entre Capcom y Legendary Pictures, confirmó una decisión estética que promete tocar la fibra más sensible de nuestra generación: la inclusión de secuencias en animación tradicional 2D. Este recurso técnico será el corazón narrativo para los flashbacks, permitiendo al director Kitao Sakurai construir el trasfondo emocional de Ken y Ryu sin recurrir a trucos visuales modernos como el rejuvenecimiento digital de los actores o la contratación de niños, opciones que el cineasta descartó por completo para no alterar el tono de la obra.
La película está ambientada íntegramente en 1993, un guiño directo al año en que las salas de arcade explotaron con el lanzamiento de Super Street Fighter II: The New Challengers. La animación 2D se desplegará en momentos clave, comenzando con una recapitulación sobre el primer torneo World Warrior y el origen de las rivalidades clásicas. Además, veremos el periodo de entrenamiento de los protagonistas bajo la tutela del maestro Gouken, rol que recae en el actor Don Lee. Según explicó Sakurai, esta elección de estilo japonés busca rendir un homenaje auténtico a las raíces visuales de la franquicia, manteniendo la coherencia con la época en la que se desarrolla la trama.
Esta apuesta por lo artesanal frente al despliegue digital es un movimiento arriesgado pero coherente para una audiencia que creció viendo el anime noventero de la saga. La producción no solo busca capturar el espíritu de la época, sino establecer una base sólida para el futuro de la marca en Hollywood. De hecho, los planes de las compañías son ambiciosos: el proyecto está diseñado como el inicio de una franquicia cinematográfica, por lo que el éxito de esta primera entrega es el requisito indispensable para dar luz verde a una secuela que continúe expandiendo el universo de lucha de Capcom en la pantalla grande.