El regreso de los Ni-Ni: por qué la Generación Z atraviesa el mismo estigma que nosotros

03/10/2026·Millennials.ar
El regreso de los Ni-Ni: por qué la Generación Z atraviesa el mismo estigma que nosotros

Titulo: El regreso de los Ni-Ni: por qué la Generación Z atraviesa el mismo estigma que nosotros

La historia se repite y el término NEET, que hace doce años se volvió un estigma contra nuestra generación, vuelve a estar en el centro del debate con la Generación Z como protagonista. Este concepto, nacido a principios de los 2000 en Reino Unido para describir a jóvenes que no estudian, trabajan ni se forman, fue originalmente un pedido de ayuda para generar oportunidades que, en muchos países, terminó transformándose en una burla sistemática hacia nosotros. Hoy, los Gen-Z enfrentan una situación similar al ser señalados bajo la misma etiqueta, demostrando que la desconexión del mercado laboral vuelve a ser un síntoma de un problema estructural más profundo.

Las cifras de la Organización Internacional del Trabajo son elocuentes: una quinta parte de la Generación Z integra este grupo. En Reino Unido ya suman 3 millones de personas, mientras que en España la cifra supera el medio millón entre los 15 y 24 años. Si bien estos números alarman, todavía estamos lejos del pico histórico que enfrentamos los Milenials durante la crisis económica de hace una década, cuando la categoría alcanzó al 22,5% de la juventud. El resurgimiento del fenómeno responde a la inflación descontrolada que disparó el costo de vida en alimentos y combustible, además de un mercado inmobiliario donde el alquiler crece al doble de velocidad que los salarios, instalando una incertidumbre que paraliza cualquier proyecto a futuro.

A diferencia del drama que vivimos nosotros al inicio de nuestra etapa adulta, marcado por una demanda laboral que superaba ampliamente a la oferta, el conflicto actual de los Gen-Z tiene una dimensión crítica de salud mental. Muchos jóvenes cuestionan hoy si vale la pena el esfuerzo de trabajar o ahorrar ante la falta de recompensas tangibles. Esta desmotivación es un círculo vicioso que ya encendió las alarmas de las asociaciones de salud mental: actualmente, los jóvenes que apenas inician su vida adulta tienen más probabilidades de estar desempleados por motivos de salud que personas que ya superaron los cuarenta años, marcando una tendencia preocupante que, de no revertirse, consolidará un escenario de precariedad crónica para los nuevos profesionales.

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