El juego olvidado de Resident Evil para Game Boy Color que hoy vale oro y pocos recuerdan

Hace veinticinco años, Capcom expandió su emblemática saga de terror a la Game Boy Color con el lanzamiento de Resident Evil Gaiden, una entrega protagonizada por Leon S. Kennedy y Barry Burton que hoy en día casi nadie recuerda y que la propia compañía mantiene al margen de la continuidad oficial. Este título menor de la franquicia, lanzado en 2001, metió a los dos conocidos personajes en un crucero de lujo llamado Starlight que funcionaba como una mansión flotante infestada de zombis, convirtiendo al cartucho original en un auténtico tesoro de colección para quienes todavía lo guardan en sus casas.
Antes de llegar a ese resultado, el proyecto pasó por varios obstáculos técnicos insalvables para la portátil de ocho bits, ya que los escenarios prerenderizados originales no funcionaban, los personajes perdían detalle y era imposible mantener las cámaras fijas, las voces y la puesta en escena de serie B de PlayStation. De hecho, el desarrollo comenzó originalmente como una demostración técnica de Dino Crisis y estuvo a cargo de la pequeña desarrolladora M4, que contó con el asesoramiento y la escritura de Shinji Mikami e Hiroki Kato, aunque este último se desentendió tras entregar el argumento principal. Para compensar las limitaciones del hardware, M4 transformó la exploración en una vista cenital desde arriba con personajes diminutos, conservando la gestión de recursos pero modificando por completo el combate: al encontrarse con un enemigo aparecía una vista frontal con una barra y un indicador móvil, obligando a pulsar el botón en el momento justo para disparar según la rapidez en lugar de la precisión. Además, los zombis podían detectar tu presencia durante la exploración y atraer a otros enemigos a la zona.
Para nuestra comunidad que creció exprimiendo portátiles y consolas de esa época, este tipo de rarezas demuestran hasta dónde llegaban las desarrolladoras para exprimir franquicias gigantescas en plataformas totalmente atípicas. Aunque la historia del juego fuera extraña y Capcom la haya sepultado fuera del canon oficial de la saga, Gaiden queda en el recuerdo como un experimento único que rediseñó por completo las mecánicas clásicas para adaptarlas a la pantalla diminuta de una Game Boy Color.