El adiós a Marcelo Araujo: la voz inconfundible de nuestros domingos de futbol

Hay voces que se nos quedan grabadas en el inconsciente para siempre. Sonidos que, con solo escucharlos un segundo, nos teletransportan a otra época. Para toda una generación de argentinos que creció en los 90 y principios de los 2000, la voz de Marcelo Araujo es sinónimo absoluto de domingo por la noche, de cena en familia y del ritual inquebrantable de sentarse frente al televisor a esperar los goles en "Fútbol de Primera".
En el día de hoy, a sus 78 años, Lázaro Jaime Zilberman —como rezaba su verdadero nombre— falleció tras un tiempo alejado de los medios por complicaciones de salud. Y con su partida, se cierra definitivamente un capítulo fundamental en la historia de nuestra televisión y nuestra cultura popular.
Araujo no fue simplemente un relator; fue un rupturista. Antes de él, la narración deportiva era solemne, estricta y de traje y corbata. Marcelo le inyectó potrero, show y un humor ácido que descolocaba. Hizo que el relato dejara de ser un mero acompañamiento para convertirse en parte del espectáculo. ¿Quién no repitió alguna vez en el patio de la escuela un "¡Lo que te devoraste, hermano!", el clásico "Siga, siga" o el inolvidable "¿Fue penal o estoy crazy, Macaya?" dirigido a su histórico comentarista, Enrique Macaya Márquez?
Su estilo marcó tantos hitos que es imposible enumerarlos todos. Desde su costumbre de leer la recaudación exacta del partido en el momento más inoportuno, hasta su eufórico relato del último gol de Diego Maradona en el Mundial de Estados Unidos 94 frente a Grecia. Para los que hoy rondamos los 30 o 40 años, Araujo fue el narrador de nuestros primeros ídolos, la voz del "PC Fútbol" y el dueño de las noches en las que no existía internet y la única forma de ver el resumen de la fecha era esperar a que sonara la cortina musical de su programa.
Hoy, las redes sociales se llenan de recortes y videos homenajeándolo, demostrando que su legado está más vivo que nunca en la memoria colectiva. Se fue un gigante del micrófono, pero su estilo descontracturado y sus frases célebres ya son parte del vocabulario eterno del futbolero argentino.