De "Puck-Man" a icono mundial: el curioso origen del comecocos que nació de una pizza

Un día como hoy, pero de 1980, se instalaba en un salón de videojuegos de Shibuya, Japón, la primera máquina recreativa de un personaje que iba a cambiar la historia del entretenimiento para siempre: Pac-Man. Creado por el diseñador Toru Iwatani para la compañía Namco, el simpático círculo amarillo llegó al mundo con una misión muy particular: romper con la racha de juegos espaciales y violentos de la época (como Space Invaders) y atraer a un público que hasta ese momento no pisaba los fichines, especialmente a las mujeres y a las parejas.
Este lanzamiento se convirtió de inmediato en un pilar cultural para la Generación X, quienes vivieron en carne propia el furor de los salones de arcade llenos de humo, luces de neón y fichas. Sin embargo, el fenómeno fue tan masivo que traspasó por completo esa barrera temporal para convertirse también en una marca registrada de la infancia millennial. A los nacidos en los 80 y 90 el comecocos nos llegó a través de los inolvidables cartuchos de Family Game, los clones de PC, las consolas portátiles o incluso en esas tardes metidos en los Sacoa de la costa o los locales de barrio. Pac-Man logró el milagro de unir a dos generaciones bajo una misma adicción pixelada.
El origen de su diseño es una de las grandes leyendas de la cultura pop. El propio Iwatani confesó que la idea del personaje se le ocurrió una noche mientras cenaba: al agarrar la primera porción de una pizza entera, miró la forma que quedaba en el plato y vio instantáneamente la silueta de lo que hoy conocemos como Pac-Man. El concepto era simple, universal y amigable: comer. De hecho, la palabra proviene de la onomatopeya japonesa "paku-paku", que describe el sonido que se hace al abrir y cerrar la boca para masticar.
Sin embargo, el juego estuvo a punto de salir al mercado occidental con su nombre original: "Puck-Man". ¿Por qué se cambió a último momento? Los directivos de la distribuidora americana se dieron cuenta de un peligro inminente: en los salones de arcade de la época, era sumamente fácil que los adolescentes vandalizaran las máquinas, raspando la letra "P" para transformarla en una "F", convirtiendo el título en una palabra bastante grosera en inglés. Para evitar el escándalo, se rebautizó como Pac-Man, transformándose en el récord Guinness del arcade más exitoso de todos los tiempos y en un símbolo imborrable de nuestra nostalgia.